Efímero



1. Concepciones del amor
Puramente abstracto, sólo sentir. Creer qué es, invasión de sentimientos sometidos a pensar que sí. ¿Existe? ¿Sentir un invento? Sensaciones de alegría generan infinitos pensamientos esperanzadores, destructores del ser humano. Sí, porque las ilusiones que nos recreamos en la mente mueren, siempre, asesinadas por la realidad, malévola. Las mejillas sonrosadas y las risitas tontas se derrumban y el clima se convierte en árido, asfixiante, sofocante. La autoestima desaparece momentáneamente y así comienza. Se manifiesta otro sentimiento meramente artificial pero propio del humano. Bronca, enojo, furia, irritación, violencia y todos los sinónimos existentes. El odio es más fácil que el amor, se manifiesta por medio de las angustias, las cuales nacen cuando la realidad choca con la imaginación. El amor es un auto-boicot, trae consigo decepciones. Otra vez la violencia, innata, barbarie. La asimilación es tardía. Acariciar el espejo, con una pesada lástima y reprimir. La represión es también innata, dominio básico para la resignación. ¿Volver a soñar? Sí. Demoler y machacar la sensación risueña del cariño, transgredir los sentimientos impuestos. Las miles de metáforas sobre el desamor sólo indican que la vida no sólo es sueño, sino también amor y cuando éste muere, nosotros también. Renacer y nuevamente asesinarnos. Dependencia mediocre, somos la nada misma, por ende, somos infinitos. Mentir y mentirse, miradas vacías que se esfuman en la pupila del dichoso. Pretenciosa necesidad lastimera, la curiosidad. Dudar y sufrir. ¿Lágrimas? Míseros bloqueos de la ansiada ignorancia se contraponen con el merodeo, husmear, investigar desde nuestra imaginación. ¿Otra vez lo real? No. Romper el espejo, ojos sanguinolentos, transpirar, vomitar… Vomitar las risas, vomitar la ilusión, vomitar, vomitarte. Expulsión de un tú, nacimiento de un yo. Catarsis móvil de la literatura. ¿Lágrimas, lagrimitas? Gritar hasta sacudir la esencia volátil. Hermosa soledad, curandera ritualista del amor. Comprensión, asco. ¿Llorar? Indignación, traición. No, auto-traición. Culpabilidad propia que jamás será confirmada. Espejo ya roto, fracturado por el espíritu propio, humanizante. Idealizar personas porque sí. Retomar el concepto de satisfacción. Besitos profundos, universos paralelos, infinitos yo, vidas efímeras. ¿Dolor? Llorar. Asco. Carne.

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